Para la entrevista de hoy nos desplazamos a Santiago, tierra de peregrinos que buscan la fé. Un creyente del trabajo de su equipo es Jesús Mella, entrenador del juvenil A del Conxo Santiago, que nos ha contado cómo ha vivido la vuelta a la máxima categoría el conjunto gallego. Actualmente se encuentran en la séptima posición del grupo 1 de la División de Honor. Así que no me demoro más, con ustedes Jesús Mella.

¿Cómo es Jesús Mella?

Soy buena persona, un trabajador normal y corriente, un autónomo de los muchos que hay en España. Gracias a ser autónomo, dentro de las malas cosas que tiene ser autónomo en este país, me da una libertad para poder dedicarle tiempo al fútbol. Deportivamente llevo trabajando siempre en fútbol base, desde benjamines hasta juveniles, las tres categorías Gallega, Nacional y ahora División de Honor. Soy entrenador que le gusta la formación de los jugadores, que los jugadores aprendiesen y sacar algún jugador que pueda ser alguien en el fútbol. La formación es fundamental y cada día más. Todos los chavales, tienen la ilusión de llegar a vivir del fútbol, aunque es muy difícil, ya que, llegan un jugador de cada millón. A pesar de que lo que puedan llegar ellos futbolísticamente, para mí lo más importante es formarles como personas, que es de lo que van a vivir la mayoría.

¿Cómo vive el equipo la vuelta a la División de Honor?

Nosotros hemos sido un club siempre que ha estado entre la Liga Nacional y División de Honor subiendo y bajando, por lo que lo que buscamos es mantener una tranquilidad y estabilidad del equipo en la categoría. También afrontamos la categoría de forma positiva, a pesar de ser un club humilde, con casi 400 jugadores, y de tener plantillas más cortas porque las generaciones de jugadores venideras cada vez son más cortas, al perderse muchos jugadores por el camino y la dedicación y el esfuerzo por el fútbol ser cada vez más grande. Es decir, cada año debemos formar los equipos desde cero porque al no tener un primer equipo referente y ser un equipo de cantera, muchos jugadores se marchan a otros clubs que si los tienen, como Deportivo o Celta, en nuestro caso.

¿Cuáles son las diferencias entre jugar en División de Honor y Liga Nacional?

El salto de Liga Nacional a División de Honor no es muy grande, no encuentro diferencias entre los equipos de División de Honor a partir del quinto clasificado y los diez primeros de Liga Nacional. Lo único es que División de Honor es una liga muy exigente y corta, ya que, hay cuatro descensos para diez equipos que buscamos mantenernos. Ganas un par de partidos y parece que sales del apuro, pero luego pierdes otros dos y vuelves a la realidad, no te da margen de error. En cambio, Liga Nacional es más larga y si tienes opción de retomar en caso de fallo, por ejemplo, nosotros el año pasado a principio de temporada estábamos casi últimos y finalmente encauzamos el equipo y ascendimos. En División de Honor si entras en esa dinámica no consigues salir de ahí.

División de Honor es una liga que puedes perder con cualquiera, pero que puedes ganar a cualquiera. En cambio, en liga Nacional sabes que un par de partido tienes muchas posibilidades de no fallar.

¿Qué se siente como entrenador ascender a un equipo a la máxima categoría?

Sientes un enorme orgullo sobre todo por la circunstancia en la que se da. El año pasado fue un poco especial porque fue el primer año de la fusión entre Conxo y Santiago, había jugadores de un equipo y de otro, hubo que fichar jugadores de fuera, por lo que hubo que formar un equipo desde cero y al inicio de temporada los resultados no acompañaron porque había que esperar a que le equipo empezase a funcionar. La sensación de orgullo que me queda es que a base del trabajo que hicimos durante todo el año y a la unión del equipo salieron los resultados y conseguimos un objetivo que a principio de temporada era inviable, es decir, la sensación de un trabajo bien hecho y que los jugadores hayan respondido a ese trabajo.

¿Cómo afronta Jesús Mella otra temporada más al frente del Conxo Santiago?

El objetivo está claro, la salvación y firmar la permanencia de la categoría. La afronto con ilusión y ganas de conseguir la estabilidad del equipo en esta categoría. Además, de devolver al lugar que se merece la ciudad de Santiago, futbolísticamente hablando, ya que hace mucho tiempo tuvo un equipo referente en la máxima categoría del fútbol base y con ello motivar a los jugadores de que tengan una referencia de equipo para poder jugar en su ciudad. Personalmente, mi objetivo, como he dicho siempre, ha sido y es formar a los jugadores deportiva y personalmente, pero este año al estar en la División de Honor me estoy intentando concentrar en inculcar al equipo un espíritu más competitivo.

Actualmente el Conxo Santiago se encuentra séptimo clasificado con 22 puntos, buenos números para un recién ascendido ¿Cuáles son las metas del equipo?

Los resultados hasta la fecha son magníficos, ni nosotros mismos ni nadie contábamos con estar en esta situación. Hemos conseguido hacer un equipo bastante equilibrado, a pesar de que algunas posiciones no las tenemos totalmente cubiertas y de la dificultad de hacer en una ciudad pequeña un equipo competitivo. Estamos en una situación envidiable ahora mismo, pero el objetivo primordial es salvar la categoría, competir contra todos los equipos, sumar 32-33 puntos lo antes posible y que los jugadores disfruten de la categoría.

¿Sería un sueño para el Conxo Santiago colarse en la Copa del Rey?

Obviamente si, aunque es muy difícil porque los dos primeros no han perdido ningún partido y es muy complicado que pierdan. Sería un sueño casi inalcanzable, por lo menos para este año. Lo primero es asentar al equipo en la categoría, en años venideros y dependiendo de la generación de futbolistas, podremos apuntar a estar más arriba.

Foto de portada: Jesús Mella.