Como ya sabemos, la competitividad que hay en la DH3 es una de las más altas que hay en la División de Honor. Pero no todo está centrado en el título. La zona baja también tiene ese punto de intensidad e igualdad que hace que el descenso esté muy competido. Hoy visitamos otro club con solera, el C.D. Ebro. El conjunto aragonés consiguió la pasada temporada el billete de vuelta a la máxima categoría del fútbol juvenil. El actual entrenador del juvenil A, Javier Calzón, nos hará un repaso a la historia del club y a la presente campaña que están disputando.

¿Qué le llamó la atención para ser entrenador?

Compaginé el atletismo con el fútbol que es lo que siempre me ha gustado. Desde pequeño hasta Tercera División estuve jugando y llegó un momento que por circunstancias laborales lo dejé. Así que, me saqué la titulación de entrenador y empecé desde infantiles hasta una etapa que tuve por Tercera División, pero sobre todo lo que es el fútbol base.

¿Cómo es Javier Calzón desde la banda? ¿Qué características le definen mejor como entrenador?

Soy un muy intenso, no me siento, soy un entrenador que no puede sentarse ni para lo bueno ni para lo malo. Me gusta estar metido en el encuentro y meter mucha intensidad a los jugadores.

Esta no es su primera etapa en el club y que ya conoce la casa, ¿cómo es el C.D. Ebro? ¿Qué tiene de especial el club?

Es un club muy histórico en Zaragoza que pasó una etapa muy buena y luego se quedó estancado, que justo es cuando entré yo, por temas del campo de fútbol que fue el más tardano en toda la zona. Todos los campos de alrededor les habían instalado ya la hierba artificial y nosotros fuimos los últimos por temas políticos y estas cosas que ocurren… Por tanto, los clubes de alrededor aprovecharon, ya que los jugadores querían jugar en hierba en vez de en tierra. Así que se pasó una época mala. Todas las categorías principales (infantil, cadete y juvenil) estaban en segunda categoría. Hubo que hacer un gran trabajo para devolver al Ebro a donde estaba.

El año pasado se consiguió el ascenso a División de Honor después de varios años. ¿Cómo vivió el club ese ascenso?

Yo no estuve en ese equipo, pero llevo en el Ebro base diez años y con la dirección deportiva tengo amistad y estaba muy pendiente del tema. La idea que había en el equipo era de ascender, aunque no se llegó a hacer del todo bien. Se consiguió el ascenso por méritos propios, a pesar del tema del Reus, porque fuimos el equipo territorial con más puntos por delante del Atlético Baleares. La temporada fue buena gracias a ese ascenso, pero la idea era ascender por méritos propios y no por demérito de otros, es decir, por desaparición de otros equipos.

La temporada se terminó muy fuerte, pero hubo momentos bastante regulares en cuanto a rendimiento.

Esta temporada se empezó el reto de la División de Honor. ¿Cómo se planteó la temporada en el club? ¿Qué objetivos se marcaron en un inicio?

El objetivo único y principal es el de salvar la categoría, no hay otro. Por presupuesto, por confección de la plantilla porque lo bueno del ascenso es que vino en mitad de julio cuando ya la plantilla estaba prácticamente confeccionada. Por suerte, como el nivel de plantilla era para ascender, el nivel era muy fuerte y los jugadores que se ficharon en su día siguen en el División de Honor. Pero claro hemos tenido que pagar ese crédito en las primeras jornadas porque solo teníamos un jugador con experiencia en esta categoría. Todos los demás de Juvenil Nacional o de Preferente y, en algún caso, de División de Honor cadete porque tenemos dos jugadores de primer año.

En cuanto a la plantilla, ¿cómo trabaja el juvenil del Ebro? ¿Qué destaca de los chicos?

Es un equipo que trabaja con mucha ilusión, somos muy agresivos, físicamente terminamos los partidos muy fuertes, tenemos mucha velocidad arriba. Atrás somos muy contundentes y en el medio del campo un trato de balón bueno. En esta categoría te enfrentas a equipos que destacan por ese trato a la pelota o en manejar los partidos con el balón. Pero cuando nos toca dominar con posesión lo podemos hacer sin problema.

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Plantilla del juvenil A del C.D. Ebro festejando en el vestuario | Foto: C.D. Ebro

Con la experiencia que ha tenido hasta ahora, ¿cómo definiría este grupo 3 de la categoría?

Es el único que conozco, aparte del grupo 2 también, el vasco, porque he visto muchos partidos de ese grupo. Es una categoría como el fútbol de ahora que está evolucionando constantemente. Tienes a equipos como el Barcelona y el Espanyol que le dan mucha importancia a controlar el partido con el balón, pero luego hay mucha intensidad, se arriesga poco y es un fútbol muy físico y rápido.

De aquí a final de temporada les esperan nueve partidos muy importantes para luchar por la permanencia contra rivales como San Francisco, Huesca o Casablanca. ¿Cómo afrontan este tramo?

 Al final creo que los pequeños detalles son los que nos van a hacer triunfar o no. El otro día derbi contra el Huesca con 1-1, mucha tensión, nadie quería fallar. Al principio ves que el empate tampoco es malo, pero luego ves que el Villa-Carlos le mete cuatro al Casablanca, llega el Lleida y le mete cuatro al Damm, que es un avión de equipo. Entonces dices: “Ostras, ¿qué está pasando aquí?” Al final todos trabajamos, todos tienen ganas e ilusión y juegas con chavales que se creen lo que hacen y compiten los partidos.

Se podría decir que hay mucha igualdad en la zona de abajo.

Si, muchísima. Más de lo que refleja la clasificación y cada día se está viendo. Yo creo que Lleida y Villa-Carlos no van a dar nada por perdido. Porque, además, el desplazamiento a Villa-Carlos no es el de ir a Mallorca, tienes que ir a Menorca. Coges el avión al aeropuerto, de ahí al hotel y del hotel al campo. Tienes que ver los enlaces, ir antes o después. El Casablanca, por ejemplo, fue el sábado y volvió el lunes porque no había otra vía. Eso implica tema de estudios, trabajo, etc. porque en la mayoría de equipos de esta categoría, sobre todo, de la zona baja, el fútbol es un suplemento a nuestros trabajos.

De cara a si se consigue la salvación, ¿hay alguna promesa desde el cuerpo técnico?

No (risas), la fiesta estará en si se consigue irnos todos a cenar y celebrarlo. La recompensa que tendremos es la satisfacción de cada uno que creo que es suficiente. Se está trabajando mucho para ello y estamos convencidos de que lo vamos a conseguir.

¿Cómo se ve Javier Calzón como entrenador a largo plazo? ¿Le gustaría seguir en el fútbol formativo o avanzar hacia categorías profesionales como Tercera o Segunda B?

Yo he tenido la suerte desde hace unos años de vivir la División de Honor que a nivel formativo es lo más fuerte que hay y he podido entrenar también en Tercera División. Pero al final cuando no enganchas el tren de poder ser profesional y tienes que dedicarte a tu trabajo y encima estás agusto y contento, el fútbol pasa a un segundo plano.

Estas categorías son bonitas porque te enfrentas a equipos y jugadores de gran nivel. Hace cuatro años tuvimos la suerte de ganar al Barcelona en nuestro campo y en ese equipo estaban un tal Aleñá, Cucurella o Iñaki Peña. En el Espanyol contra Puado o Melendo que son jugadores a los que te has enfrentado y ahora los ves en la televisión. Eso es haber conseguido mucho, pero en el futuro disfrutar del fútbol y de la familia, ese es mi objetivo.