El encuentro previo a las fiestas navideñas entre el Real Valladolid y el Burgos se saldó con un empate 1-1 que no contenta a ninguno de los dos equipos. El colista recibía al líder en casa y, tras el resultado, ni el local consigue salir de las últimas posiciones ni el visitante aumentar su colchón de puntos con sus perseguidores. Es más, el Real Valladolid podría perder el liderato, por lo menos en solitario, si la Cultural gana mañana al Atlético de Pinto.

Un partido de pocas ocasiones, pero dotado de un rigor táctico por parte de ambos equipos muy férreo. Los vaivenes de los dos equipos en los primeros compases del partido, sin un claro dominador, supusieron los goles del encuentro. El primero por parte del Burgos en el minuto 10. El central Toni recogería el balón en el área tras una jugada en la que el Valladolid no consiguió despejar el balón y adelantó a los suyos. El 1-0 en el marcador supuso un golpe de fe para el equipo burgalés.

Poco le duraría la alegría a los locales. Cinco minutos más tarde encajaría el gol del empate. Su autor sería el central del equipo contrario, David Torres. Sería el mejor del partido debido a su buena defensa y su gol en una jugada similar al gol del equipo local.

A partir de los dos goles, ambos equipos se pusieron conservadores y establecieron defensas muy serias. Especial mención a la zaga del equipo de Alejandro Robles, que cada jornada deja destellos de lo que los castellanoleoneses pueden llegar a ser. El Burgos ha recibido un soplo de aire fresco con el cambio de entrenador. Es mucho más seguro en defensa y piezas clave del equipo, como Santi, el 10 de los burgaleses, van aumentando su nivel dentro del terreno de juego.

A lo largo del encuentro hubo varias jugadas de alta tensión entre los jugadores de ambos equipos, debido a la rivalidad histórica que tienen estos dos conjuntos. Estas fueron rápidamente cortadas por el equipo arbitral, que demostró paciencia y mucha seriedad en sus decisiones.

El transcurso del partido fue tosco y no tuvo grandes ocasiones. Sin embargo, el líder de la clasificación fue el equipo que llevó la voz cantante en las jugadas de ataque. Sobre todo por mediación de su 9. Todo el mundo esperaba que Isailovic fuese el sustituto perfecto de Slavy mientras este está lesionado, pero está siendo Castri el hombre que más peligro genera para los blanquivioletas. Este partido es muestra de ello, siendo un incordio para el guardameta burgalés. Bravo consiguió, unas veces por acierto propio y otras por error del rival, que el marcador no se moviese del empate.

El Burgos, por su parte, con una delantera muy desgastada debido a la buena actuación de los pucelanos, intentó buscar adelantarse en jugadas a balón parado. No obstante, no resultaron realmente peligrosas para los visitantes. Poco trabajo el que tuvo Aceves hoy pese al gol en propia.

Finalmente, tras una segunda parte que lo único que genero fue somnolencia, el partido acabo un empate que deja insatisfechos a ambos equipos. El equipo de Julio Baptista desperdició numerosas ocasiones. Los burgaleses, aunque medianamente contentos por defender el 1-1, no aprovecharon su oportunidad para alejarse de la cola. Un punto que sabe a poco a un Burgos que sigue muy lejos de su versión del año pasado y de salir de las posiciones de descenso. Aun así, una jornada más deja pequeños detalles de su mejora.