El entrenador del Alzira atiende a JuvenilDH dos días después de que el cuadro valenciano haya certificado su continuidad en la División de Honor. Beltrán ensalza “la fuerza del grupo” en una temporada con mucho desgaste y confiesa que quizás “no se esté valorando el mérito” de sus jugadores. El míster analiza los momentos más complicados de la temporada, la suspensión de la Copa del Rey y su afán por ser el primero del resto.

P: ¿Qué balance haces de una temporada en la que la permanencia ya está sellada?

R: “El balance es muy positivo. Estamos contentos de haberlo conseguido antes de tiempo. Era impensable. El equipo ha respondido muy bien y semana tras semana se ha demostrado que no era tan difícil”.

P: ¿Es un dato de orgullo estar ahora como el primero del resto del mundo?

R: “En diciembre, tuvimos que hacer un trabajo concienzudo en cuanto al aspecto psicológico. Teníamos muchos partidos aplazados y al equipo le podía haber mermado. Lo afrontamos de tal forma que teníamos que ganar la liga de los mortales y nos ha valido. Nos ha respondido muy bien ese mensaje y con eso vamos a ir hasta la última jornada”.

P: David Pérez, entrenador de la Roda, decía que dividía su trabajo con los jugadores en una parte de refuerzo y otra de mejoría, ¿cómo te has focalizado en ese sentido?

R: “Otros años yo me había centrado más en fallos individuales y colectivos, pero esta temporada la hemos enfocado de una manera distinta. Pensábamos que podía ser más enriquecedor hablar de las cosas que habíamos hecho bien durante el partido. Vídeos de jugadas, goles, momentos defensivos…. Nos ha ido muy bien. El equipo cada día atacaba mejor, cada día defendía mejor… Somos un equipo muy valiente y muy vertical, y eso te condiciona. Hemos corregido muy pocos errores y eso al futbolista le hace ganar una confianza muy grande”.

P: ¿Hay que darle mucho valor a la fuerza del grupo?

R: “El año pasado, las sensaciones de estar en un equipo de abajo que nunca sale me demostraron que hay que intentar fichar cuantas mejores personas posibles y tener reuniones antes de ficharles para conocerles en lo personal. A nosotros lo que nos ha dado la vida es que ningún jugador ha pedido la baja. Solo uno, pero por temas extradeportivos. El logro de este año ha sido la fuerza del grupo”.

P: ¿Cuál ha sido el momento más delicado?

R: “A nivel deportivo, ninguno. Al ser una temporada tan atípica donde no se enlazaban cuatro partidos seguidos, no daba tiempo a pensar en los resultados, sino en lo que habíamos hecho bien, en mejorar cosas… El momento más complicado fue el de diciembre, cuando no pudimos jugar partidos. Los demás van puntuando y llega un momento en el que te ves con cuatro partidos menos, 10 puntos menos que el resto y a nivel psicológico es muy difícil decirle al equipo que estás muy bien. Les poníamos a los jugadores imágenes de la clasificación si se hubieran jugado estos partidos”.

P: Esto contrarresta con este último mes, en el que habéis llegado a jugar cuatro partidos en siete días, ¿cuánto desgasta?

R: “Desgasta bastante. Especialmente, en el momento en el que no se nos escuchó. Dijimos que esa forma de jugar era una locura. Confiamos en el grupo. Si ves las alineaciones, en cada uno de los partidos, lo disputaron distintos jugadores. Desde el primer día, sabíamos las cuatro alineaciones y los jugadores también. Como no teníamos más días de preparación, ellos ya sabían en todo momento como íbamos a afrontar cada partido. Al jugador, le dio mucho. El equipo estaba muy convencido de que con unos o con otros los sacaríamos adelante. Al final, ganamos tres de los cuatro partidos. Demostramos que tenemos una plantilla muy buena”.

P: ¿Se le queda a uno cara de incredulidad después de conocer que no hay Copa del Rey?

R: “Es una sensación extraña. El Alzira consiguió su objetivo, pero podríamos estar hablando de que se nos lesionaron varios jugadores de gravedad, o de que pudimos tirar partidos a la basura. Nosotros no llegamos a competir el último partido de esos cuatro, contra el Villarreal, del todo. Hicimos lo que pudimos. No le plantamos cara como sí lo hubiésemos hecho con todas las condiciones. Se desvirtúa un poco la liga. Se me queda cara de tonto. No se ha puesto a todos los equipos en la misma tesitura”.

P: ¿Qué virtud resaltarías de ti mismo para haber reforzado al equipo?

R: “Lo que más le sorprende a mis jugadores es que nunca me pongo nervioso. Me dicen que es increíble. Está muy de moda la palabra resiliente, pero yo siempre estoy tranquilo. Tengo mucha confianza en lo que estamos haciendo”.

P: ¿Esta segunda fase es para disfrutar o para ser más ambicioso?

R: “Vamos a intentar ganar la liga de los mortales. Una vez empiece la segunda fase, nos marcaremos el objetivo. No nos hemos planteado cómo va a ser esta fase. Miraremos cuántos puntos podemos conseguir”.

P: ¿Crees que, tras esta temporada, puedes recibir llamadas de otros equipos?

R: “Realmente, no. Es un año tan atípico en el que incluso no se está valorando el mérito que tiene el Alzira. En agosto-septiembre, nos daban por descendidos, ni siquiera que íbamos a competir más de tres partidos. Se ha hecho todo lo contrario. Solo hemos perdido contra los tres grandes. Cuando acabe el año, empezarán las llamadas a todos los jugadores de segundo año. No creo que se les esté valorando por el fútbol que están haciendo. Somos muy valientes. Marcamos y encajamos. Lo que ha hecho el Alzira es una seña de identidad.

P: ¿Un sueño profesional?

R: “A nivel cercano, mi objetivo es llegar lo más arriba posible con el Alzira y seguir muchos años más en División de Honor. Es la categoría que más se parece al fútbol profesional y a largo plazo me encantaría que varios jugadores que he entrenado sean profesionales en el día de mañana. Yo, con 29 años, me gustaría dar el salto al fútbol profesional.

P: ¿Algún equipo en especial?

R: “No, yo soy del Barcelona, pero no creo que me vaya a llamar (risas). Me gustaría aprender en alguna escuela profesional. Llevo 10 años entrenando, tocando todas las categorías y me gustaría entrenar a futbolistas profesionales. Es una etapa que me falta”.