Si bien lo dicen, que el fútbol muchas veces es un ejemplo de la vida. De cómo no siempre afecta más el golpe más doloroso, sino aquel que se recibe en el peor de los momentos. Y es que ese cabezazo de Javi Díez en el minuto 46 de partido, en el que poco pudo hacer el guardameta local, azotó en la moral y la confianza de un equipo que se había erigido como uno de los titanes del grupo en estos primeros compases del campeonato.

Porque lo que pudo contemplar el Extremadura después del paso de vestuarios fue un festín goleador de sello vallisoletano, donde los de Ricardo López dieron un golpe sobre la mesa a domicilio.

Porque el fútbol de toque y dominio combinativo del Valladolid no sobreponía a la presión extremeña, dejando una primera parte sin goles hasta el cabezazo del 7 de los blanquivioletas.

Pero si el balón parado con una falta lateral ponía el punto de inflexión al filo del descanso, a la vuelta de vestuarios se mantuvo la misma tónica. Cuando casi ni habían pasado dos minutos de la segunda parte, Héctor la ponía con un gran cabezazo al palo contrario en un córner. Sin embargo, la situación no desanimaba completamente a un Extremadura que acudía con rapidez y gran intensidad a los tackles, dificultando la salida y circulación de balón de los visitantes tras el segundo gol.

De hecho, los locales se mantenían por momentos seguros de tener la pelota, manteniendo una especie de calma tensa, hasta que Castri empalmaba un balón hacia la escuadra tras un mal despeje de la zaga blaugrana en el área para despejar un centro medido (min. 62). Se abría la brecha en el marcador y se abrió la barra libre de los goles.

O de los golazos. Sólo 3 minutos más tarde Slavy la ponía a la escuadra en una gran falta directa cercana al área. El quinto llegaba de los pies de Adrián a raíz de un mal despeje de la defensa y de la falta de contundencia en el rechace por parte de esta para despejar un balón que aprovechaba el goleador para internarse en el área tras previo pase y anotar frente al portero (min. 72). Slavy, que realizó una gran jugada de ariete zafándose de dos defensores y aprovechando un despeje en largo para definir mano a mano (min 74.) y Diego, que aprovechó una mala salida por alto del guardameta y una serie de rechaces dentro del área, cerraron el capítulo de los goles en el Antonio Álvarez (min. 81).

El Extremadura UD ponía fin al invicto con una derrota cruel en la que le condenó los graves problemas atrás. Sin embargo, su decisión en la presión y en la brega en la zona de la medular es uno de los puntos positivos con los que puede quedarse el conjunto extremeño. No en vano, la primera parte fue buena prueba de ello. Pero el fútbol es así. Tan importante es saber dar como saber recibir.