Si hay algo que podemos destacar de la Copa de Campeones es que el buen fútbol está asegurado. Y más en un formato tan reducido en el que se obliga a ver partidos de mucha calidad con los mejores equipos de cada grupo. O al menos, que generan grandes expectativas. Y el Atlético de Madrid – Real Zaragoza que se disputaba con motivo del segundo partido de esta jornada de lunes era uno de esos. Ambos, campeones de los que probablemente sean los grupos más complicados del fútbol juvenil a nivel nacional.

Ambos equipos, sabedores de que el más mínimo error les podía dejar fuera de la Copa, guardaron sus armas en los primeros minutos, tanteándose en el tapete. De hecho, la tónica del encuentro sería esa, siendo el balón parado el juez que dictaría sentencia en este encuentro en el que la igualdad estaba patente desde que el balón empezó a rodar por el césped.

Como hemos dicho, ninguno de los dos equipos se mostraba dominador del esférico. El Zaragoza mantenía su línea de presión en la medular, esperando a los rojiblancos. El conjunto colchonero, sin embargo, sí que se mostraba más atrevido en la presión tras pérdida, especialmente activos Camello y Salido en esta función. El ritmo lento y la falta de ocasiones predominaban en los primeros compases del encuentro. Aunque pronto el Atlético de Madrid tendría una ocasión clarísima, con un disparo a bocajarro de Alberto Salido en el área chica que Carlos Azón evitaba con una parada de mucho mérito. Una ocasión que bien podría haber cambiado pronto el rumbo del partido. Sin embargo, poco le importaba a un Atlético de Madrid que, a pesar de la ocasión, no se desanimaba a pesar de la igualdad reinante en el terreno de juego.

Aunque pronto cambiaría ese guión, aunque con el mismo resultado, siendo el Zaragoza el que ahora llevaba la iniciativa. Un disparo centrado de Alastuey no inquietaba al guardameta Saldaña en el minuto 35. En el minuto 42, el resultado era el mismo en el área aragonesa, con un disparo de Salido desde el suelo que blocaba Azón sin problemas.

El árbitro indicaba el paso a vestuarios, sin que se alterase el resultado del encuentro. Los maños acababan la primera mitad con la línea de presión más adelantada y con un Atlético de Madrid sufriendo más en la salida con el balón jugado. Francho Serrano y Alastuey ponían el juego y la actividad más destacada de los aragoneses, mientras que Roro por banda derecha y Salido, la de los madrileños.

Con el inicio de la segunda parte los conjuntos ponían de nuevo en marcha la maquinaria. No fue necesario la espera, pues en el minuto 48, Alejandro Francés cabeceaba un córner dentro del área que se colaba lenta y dolorosamente en la portería de Saldaña, que aunque se lanzaba al intento, no llegaba a tocar con los dedos el esférico que ponía el 0-1 en el marcador a favor de los maños.

En el minuto 54 Azón, el guardameta del Zaragoza recibía tarjeta amarilla consecuencia de una entrada peligrosa en el área. Con el avance del cronometro, los rojiblancos se lanzaban al verde de su rival con el único objetivo de empatar y sobreponerse a la situación, y es que su condición le hacía merecedor del pase a semifinales, pero con la particularidad de que el Zaragoza no perdonaba, y sin salirse del partido, aprovechaba contundentemente los resquicios y despistes del rival para salir a la contra cual ejercito de caballería y coger desprevenidos a la defensa y meta colchonera.

El partido iba estando pues mas marcado por la efectividad de ambos equipos; mientras que los maños alcanzaban el área y contaban un puñado de ocasiones, sumaban un tanto al marcador. Por el contrario, la primera parte, marcada por las ocasiones de banda de Roro, Cedirc y Salido, no había sumado, y eso a este euipo empezaba a pesarle sobremanera.

En el minuto 63, un disparo de Oscar Castro a distancia acababa en las manos fáciles del portero. Al Atleti le costaba crear peligro como en la primera mitad del encuentro, y a partir del minuto 65, el Real Zaragoza abría la veda de los cambios en los onces titulares, Jesús Jiménez salía por Jaime Sancho.

Casi llegados al 70, el Zaragoza aguantaba el resultado, presionaba con intensidad con José Ignacio y Rodrigo, buscando permanentemente un segundo gol que afianzara el resultado ante el rival madrileño. Roro, al igual que su equipo comenzaba a desesperarse en el minuto 73, y era sancionado con una tarjeta amarilla.

A penas a 10 minutos del final, el Zaragoza aprovechaba su ventaja y empezaba a saborear las mieles de la victoria, frente a un Atletico de Madrid, que veía como

Se le escapaba el torneo en el primer encuentro. En el 81 salían Sanabria y Cedric para dar paso a Medrano y Ferreras, y el colegiado otorgaba 5 minutos de descuento al partido donde Atlético de Madrid daba una vuelta de tuerca a la intensidad del partido intentando como nos tiene acostumbrados hacer soñar a los suyos.

Una ultima falta a borde de área que chocaba estrepitosamente contra la barrera, era indicada por el colegiado en los últimos minutos, era esa la ultima posibilidad de los colchoneros. Con el pitido final se esfumaba el torneo para el equipo madrileño, que tendrá que volver a casa con el amargor de un campeonato que apneas a saboreado, y que contrasta con la alegría y estallido de los maños, que pasaban a cuartos de final en una estruendosa celebración.