Para comenzar un ‘Súpersábado’ al más puro estilo del ‘Boxing Day’ propio de la Premier League, la Jornada 11 levantaba su telón con un duelo en la Ciudad Deportiva de Butarque entre dos filiales de Primera División. Sin duda, uno de los choques más atractivos de esta fecha en el calendario con dos equipos que están confeccionados para hacer sendas temporadas competitivas, cada uno con sus objetivos.

El Leganés buscaba prolongar su racha de victorias como local, donde solo ha perdido un partido, que data de hace casi dos meses frente al Alcorcón. Mientras, el Real Madrid continúa como único equipo invicto de la categoría y cuenta todos sus compromisos hasta la fecha por victorias.

Miguel Gutiérrez, en un saque de banda. Carlos García

A pesar de que el partido estuvo marcado por la contundencia del conjunto de Dani Poyatos, el Leganés salió sin ningún tipo de complejo y queriendo mostrar sus credenciales.

Los diez primeros minutos de los de David Bohega parecían presagiar un encuentro totalmente diferente al desarrollado. Bajo un sistema 1-4-4-2 en fase defensiva, los pepineros pusieron en serias dificultades la salida de balón del Real Madrid. Y con el balón en los pies, las ideas estaban claras: alternar fases en las que la posesión de balón estaba más tiempo a su favor, con momentos en los que tocaba transitar hacia delante con más verticalidad.

En dos acciones como estas, primero Naim y luego Amis probaron fortuna desde lejos con disparos que se marcharon desviados de la portería de Toni Fuidias.

El Real Madrid tuvo problemas para circular el balón en los primeros compases de partido, pero mostró una cualidad que tienen los equipos grandes cuando las cosas no salen como están previamente establecidas: una pegada descomunal.

El Leganés no le perdió la cara al encuentro a pesar de jugar en inferioridad y el resultado en contra

Así que, la primera vez que se asomó a la meta defendida por Álvaro, portero del Leganés, lo hizo para introducir el balón en la portería. Fue Arribas quien se encargó de recepcionar un pase en el interior del área para definir con una tranquilidad pasmosa con el interior de su pierna izquierda.

A partir de aquí el Real Madrid activó el ‘modo-apisonadora’ y en menos de media hora dejaría solventado un choque que se antojaba bastante dificultoso en la previa. Y lo hizo aprovechando la peor faceta defensiva que mostró el Leganés: la defensa del juego directo a la espalda de la zaga.

Así llegó el 0-2, en el minuto 26, donde un despeje de Isma Armenteros para solventar un contraataque local se convirtió en un pase medido a Latasa para dejarle solo delante del portero y sumar un gol en su cuenta particular.

Para entonces, el partido ya estaba gobernado por Arribas, que era la referencia a quien todos buscaban entre líneas para adentrarse en la defensa pepinera. El 10 blanco marcaba el compás de la perfecta sintonía en la que se había convertido el vendaval blanco sobre el marco local.

Y por si fuera poco, dos minutos más tarde al Leganés se veía penalizado con la expulsión de Álvaro en una salida en falso fuera de su arco, donde Latasa metió el pie antes y provocó la falta del meta, con su posterior castigo. Salía Marcos Relaño como portero suplente y David Bohega ordenaba a sus chicos que se desplegaran en un 1-4-2-3 sin referencia arriba para salvaguardarse y  protegerse del aluvión de acometidas blancas.

Rueda y Amis, en la disputa de un balón. Carlos García

Sirvió de poco, porque cuando el día se tuerce y todo puede salir mal, sale mal. El 0-3 llegaría tras una falta botada por Arribas que despejaría en primera instancia la defensa del Leganés.

El balón cayó de nuevo a territorio del mediapunta de los visitantes y su envío al segundo palo encontró libre de marca a Xavi Sintes, que cabeceó de manera excepcional un remate picado al palo largo del recién incorporado Marcos.

Y solo cinco minutos más tarde llegaría el cuarto para los de Dani Poyatos, obra de Álvaro Martín después de empujar el balón a placer tras una mala defensa de centro lateral provocada por la situación de desconcierto en los jugadores del Leganés por lo adverso del resultado.

Son esas dinámicas mentales de los diferentes tramos de un partido de fútbol que nadie se ha atrevido a controlar, porque es imposible. Porque la inercia del juego te lleva simplemente a desorganizarte o a que te salga todo, dependiendo del bando en el que te encuentres.

Aún así el Leganés dio muestras de su raza y carácter antes del descanso y en una internada de Naim por la banda derecha, aprovechando un error de colocación de Miguel Gutiérrez, penetró entre la zaga para poner un centro raso al área pequeña, donde llegaría José Luis Cortés para anticiparse a Pablo Ramón y batir a Toni.

Tiene mucho mérito este gol del Leganés, quien ya llevaba casi la mitad de partido jugando en inferioridad y con resultado demasiado desfavorable.

Tras el descanso, el Real Madrid agotó prácticamente todas las sustituciones, ya que el resultado permitía dar minutos a los jugadores con los que Dani Poyatos había decidido no contar de inicio.

Javi, en el centro de la zaga (desplazando a Isma Armenteros al lateral izquierdo), Dotor como pivote, Theo a su izquierda como volante y Vassilakis con más amplitud por fuera se acoplaban en una estructura de 1-4-3-3 con muchísima movilidad e intercambio de piezas en ataque. Un perfecto desorden ordenado.

El Real Madrid, circulando el cuero ante un Leganés replegado. Carlos García

El guión no varió mucho durante la segunda mitad. El partido en su totalidad parecía un ataque contra defensa más propio de una tarea de entrenamiento de jueves, que de competición.

El Real Madrid hizo gala de una pegada descomunal

El Leganés se rearmó bajo el mismo sistema, pero con un bloque mucho más bajo con respecto a la altura del posicionamiento de sus futbolistas en el terreno de juego. Dani Poyatos, que seguía intentando que no se perdiera la intensidad, daba instrucciones a los suyos de jugar con mayor velocidad y por los carriles, sobre todo por el derecho con las constantes incorporaciones al ataque de Rueda.

Los extremos del Leganés, Naim y Amis, estaban más pendientes de cerrar en las basculaciones y formar una línea de 6 para contrarrestar las superioridades en ataque del Real Madrid.

Cuando interceptaban el esférico, veían muy lejos el llegar a la portería de Toni, ya que vivieron permanentemente a setenta metros del lado opuesto del campo.

Y digna mención merecen los pupilos de David Bohega, que en ese contexto no dejaron de correr y ser solidarios con el equipo para no abrir la herida más de lo que estaba.

Igual que los jugadores que entraron de refresco, que ingresaron con la misma mentalidad de trabajo, sacrificio y compromiso que tenían sus compañeros sustituidos.

El partido vivió 45 minutos de letargo en el que ambas partes parecía que estaban más predispuestas a que pasaran cuanto antes, por el sufrimiento de unos y la compasión de otros.

Los dos equipos firmaron un pacto de no agresión en el que el Real Madrid circulaba el balón de banda a banda con poca necesidad de arremeter contra sus vecinos del sur de la capital.

Las únicas veces que intentaron adentrarse con más decisión entre las líneas juntas y replegadas del Leganés era cuando la jugada lo pedía, prácticamente por consecuencia del desarrollo de la misma.

El único jugador que se saltó esa tregua firmada por ambos equipos fue Javi, quien actuando de central se vio en una posición cercana a la frontal del área con espacio para tirar a puerta y decidió probar suerte.

Su potente disparo se coló por el palo derecho de la portería de un Marcos Relaño que nada pudo hacer por detenerlo, pero que cuajó minutos antes una parada sensacional a Latasa aguantando perfectamente de pie en el mano a mano para desbaratar la ocasión del delantero merengue tras un contraataque fulgurante.

Concluía así un partido plácido para el Real Madrid, que continúa como único equipo con pleno de victorias en este Grupo 5 de División de Honor.

Y que tiene la ocasión entre semana de aumentar las diferencias en la clasificación con sus perseguidores, por el encuentro que tiene pendiente de jugar en La Oliva contra el Rayo Majadahonda.

Por su parte, el Leganés se mantiene en una situación tranquila en mitad de tabla, esperando su compromiso de la semana que viene fuera de casa ante el Extremadura UD.

Miguel Gutiérrez y Cortés, en la disputa de un balón aéreo. Carlos García