El encuentro correspondiente a la vigésimo quinta jornada del campeonato Juvenil División de Honor, del Grupo 5, reunía en Vallecas a dos equipos con objetivos muy distintos de cara a final de la temporada. Y siendo esa lucha de ambos conjuntos antagónica, las dinámicas de la última jornada antes del parón de la semana pasada también lo eran, pero a la inversa.

Por un lado se encontraba el Rayo, como tercer clasificado, en plena disputa por el podio de la categoría, con una distancia de cinco puntos sobre el Real Valladolid, pero con la obligación de ganar tras su derrota de hace dos semanas en el estadio Nueva Balastera de Palencia, contra el CI Amistad.  Por el otro, llegaba un Unión Adarve con muy buenas sensaciones tras su última victoria frente al Rayo Majadahonda, con la esperanza de hacer saltar la sorpresa y poder sacar algo positivo de territorio vallecano para salir de las posiciones que marcan el descenso.

El Rayo Vallecano formaba de inicio con un 1-4-2-3-1 con los siguientes futbolistas: Josete; Pablo, Castro, Juanpe, Igor; Arratia, Jorge, Aguirre, Diego, Merencio; Cano.

El Unión Adarve parecía repetir el sistema que tan bien le funcionó en su último partido y, en principio, se disponía en un 1-4-3-3 con: Monte; Carlos, Patri, Gende, Pérez; Palmero, Davo, Cámara; Muelas, Quique, Monroy.

El conjunto visitante salió valiente en los primeros minutos, decidido a hacer un pressing alto en la salida de balón rayista, con un juego bastante directo tras recuperar el balón, buscando pocos pases, y muy verticales para llegar pronto a la portería defendida por Josete. Esto le duró 7 minutos a los rojinegros, ya que en la primera acción a balón parado del partido a favor de los locales, Juanpe sufría un aclarado por parte de sus compañeros en el área, que le dejaba solo para cabecear el corner y picar el balón al palo contrario de Monte.

A partir de aquí el Rayo se asentó en el partido y comenzó a realizar su juego más habitual, sacando el balón en corto desde su meta. El Adarve, a partir de este momento se reorganizó y se ordenó en un 1-4-4-2, con un posicionamiento más bajo, prácticamente en campo propio. Esto concedió menos espacio a los locales en campo del Adarve, por lo que si circulando el balón no conseguían encontrar espacios para jugar se veían obligados a jugar en largo a los continuos desmarques de su delantero, Cano.

En el minuto 21, un contraataque muy bien conducido por Aguirre por banda derecha terminó con una muy buena triangulación entre él, Diego y Merencio, que finalizó este último con una definición de interior al palo largo que se marchó rozando el poste. Al haber pocos espacios, los jugadores de ataque rayistas hicieron gala en el minuto 37 de su buena asociación en espacios reducidos y fruto de una combinación entre Aguirre, que se metió hacia el medio conduciendo, jugó al desmarque de apoyo de Cano, que descargó de primeras a la subida de Pablo, que se incorporó al ataque y puso un centro raso que no logró atrapar Monte, y su rechace lo empujo con el portero batido Aguirre, que ocupó la posición de remate y sumó otro gol a su cuenta antes del descanso.

Tras la salida del túnel de vestuarios, el planteamiento de Javier Vázquez provocó un cambio en la mentalidad del equipo e hizo que sus jugadores dieran varios pasos hacia delante. Sin balón, propuso una presión mucho más arriba para dificultar el inicio de juego del Rayo Vallecano. Esto agobió a los franjirrojos, que vieron incrementado el número de pérdidas en la segunda parte, sorprendidos por la propuesta visitante. Con balón, pronto llegaron las primeras ocasiones visitantes. En el minuto 3, un disparo de Davo tras una recuperación en medio campo se marchó alto. Un minuto después, tras recuperar la posesión en campo propio, Carlos se proyectó en ataque y, tras una pared con Quique, recortó y puso un centro envenenado con la izquierda que se paseó sin que lo tocara nadie. En el minuto 7, los ‘lobos’ ya habían disparado dos veces más a la portería de Josete, que estuvo muy seguro para evitar un gol que provocara una reacción visitante.

Pero la consecuencia de rondar tanto las posiciones de ataque y ocupar unos espacios más altos en la presión hizo que el Adarve dejara mucho espacio a la espalda de sus defensores. En un balón largo buscando esta zona, Aguirre recibió y se metió en el área, amagó que iba a tirar y se vio derribado por un defensor visitante, provocando el penalti, que fallaba un minuto más tarde, lanzándolo demasiado a la derecha.

Continuó la tónica de la segunda parte. Los cambios realizados por Vázquez y Angel Dongil no variaron demasiado, así que en el minuto 67 un balón largo a la espalda entre Pablo y Juanpe lo recibió Monroy, lo bajó con un control magnífico y su disparo tocó en el zaguero e hizo que Josete tuviera que emplearse a fondo para estirarse y mandar el balón a corner. Seguía el dominio territorial de los visitantes, hasta que en el 83 el Rayo puso el 3-0 definitvo en el marcador con otro corner al primer palo, muy bien cabeceado por Molina al primer palo, que desvió la trayectoria del balón haciendo que Monte no pudiera atajar el esférico.

El partido se convirtió así en un trámite de diez minutos más, sin ocasiones, donde el Unión Adarve vio frenado por completo con ese gol su ímpetu de la segunda parte y el Rayo Vallecano se dedicó a dejar pasar el tiempo hasta que pitara el árbitro el final del encuentro.

Tras el partido, el entrenador visitante, Javier Vázquez, nos dejaba sus impresiones sobre el partido y hacía hincapié en que había que olvidarse del tropezón y centrarse en la semana siguiente, donde se juegan la vida contra el Almendralejo.