El Derbi del sur de Madrid llegaba al Anexo Jesús Polo. Los dos equipos que se enfrentaban, Leganés y Getafe, necesitaban ganar después de la temporada un tanto irregular que están viviendo. El partido correspondía a la jornada 9, disputada el 23 de diciembre. Sin embargo, los casos Covid que en ese momento tenía el Getafe obligaron a suspender el encuentro y moverlo a fechas mucho más decisivas. Y eso influyó en el partido.

David Bohega y Roberto Peragón no se guardaron nada y salieron con sus onces de gala. La única excepción estaba en el Getafe, que tenía la baja de John Patrick, expulsado en la jornada anterior ante el Burgos.

El partido comenzó con la intensidad habitual que suelen mostrar los dos equipos sobre el césped. Poco control de balón y muchos balones largos buscando a sus dos estrellas. Curiosamente, los dos situados en banda izquierda. Naím García recibía para encarar y regatear rivales, mientras que Mamor Niang aprovechaba su poderío físico para ganar por arriba al lateral rival en todos los saques del portero.

El Getafe golpea primero

Los acercamientos al área eran constantes pero ninguno creaba demasiado peligro. Hasta que llegó el primer gol del encuentro en el minuto 40’. El protagonista: Alex Rojas.

El lateral derecho del Getafe tuvo uno de los papeles más difíciles del partido: tapar a Naim. Después de lograrlo con éxito en la primera mitad, se prodigó en ataque, y con un maravilloso centro daba la asistencia del primer gol a Jorge Delgado, que con un gran cabezazo mandaba el balón al fondo de la red.

Con esto llegábamos al descanso, con la sensación de que podríamos haber visto más goles, aunque bien es cierto que a ambos equipos les faltó algo más de eficacia a la hora de transformar ocasiones.

La segunda parte tuvo un color bastante distinto a la primera. El Leganés tuvo el control del balón y buscaba crear profundidad por bandas, aprovechando la calidad de Naím y Rubén Torres. El Getafe, por su parte, se mostraba muy serio en la parcela defensiva, liderada por Diego Chinchurreta, y buscaba su ocasión a la contra.

Sin embargo, los minutos pasaban y pese a que los pepineros se acercaban continuamente al área azulona, no llegaban a crear ocasiones claras. La respuesta de Peragón fue reforzar los dos carriles, retirando a Mamor y Pablo y doblando la banda derecha con dos laterales. Alex Rojas se situaba como extremo.

Rubén Torres y Koné tuvieron las más claras, pero la defensa sacaba todos los balones en área pequeña. Chinchu pudo ampliar también el marcador en el córner con un cabezazo, pero tampoco quiso entrar el balón.

Naím, el As en la manga

El Leganés había vivido una situación muy similar ante la Cultural el fin de semana pasado, partido en el que apretaba pero no conseguía premio. Pese a ello, decidieron seguir la misma estrategia en el descuento.

Como si de un partido de baloncesto se tratara, el marcador mostraba como se consumían los últimos segundos. El Leganés le entregó a su mejor jugador el balón para que se la jugara en el uno contra uno. El precedente ante la Cultural fue un tiro al larguero. Pero esta vez, Naim sabía que el tiro debía ir pegado al palo.

Y esta vez sí, el disparo de Naím se coló en la portería de Jean Paul García, prácticamente al mismo tiempo que el árbitro señalaba el final del encuentro, y el 1-1 subía al marcador ante la locura de la grada del Jesús Polo.

El punto deja a los dos equipos como estaban, quinto y tercero, pero quizá suponga un punto de inflexión para el final de temporada. El partido, desde luego, tuvo de todo.