«En el mundo del fútbol hasta el final nadie es feliz». Con la cautela propia de un hombre curtido en el mundo del balompié, la máxima cara visible del CD Móstoles URJC sabe que hasta que los partidos no acaban no se puede cantar victoria. Ni a pesar de que sólo queden 23 minutos para llegar a lo más alto y con un 0-2 a favor. Porque Alfredo José González Montaño, presidente del club mostoleño, es consciente que los dioses del deporte rey no dictaminan sentencia hasta que el colegiado ejecuta el pitido final.

Lo sabe alguien que ha conocido las profundidades de este deporte desde todos los puntos de vista posibles. Ex jugador de la cantera del Real Madrid, su trayectoria es extensa como el puñado de equipos que forman parte de ella (Agrupación Deportiva Ceuta, CD Leganés y CD Manchego, entre otros).

Porque lo que para Alfredo comenzó en el año 1996 hasta hoy, los cambios han sido vertiginosos y muy progresivos en el tiempo. Su hijo mayor y la posibilidad de que pudiera jugar a este deporte tendría la culpa de la fundación del club. De crear la entidad con un equipo de alevines de fútbol 7 a tener a un primer equipo con posibilidades de ascender a la tercera categoría del fútbol español.

Con el trabajo de muchos años atrás, el mandatario del club del sur de Madrid recalca la importancia de crear y mantener estructura profesional como entidad deportiva para llegar al alcanzar el éxito. Siempre siendo conscientes de que son «club aficionado», indica Alfredo.

Sin embargo, a pesar de la dificultad de mantenerse cuando se llega a altos niveles como hombre conocedor del fútbol, Alfredo se muestra ambicioso cuando habla con nuestro medio, sabedor de «que lo mejor está por llegar». Cautela y ambición son dos palabras que no se repelen en la personalidad de un presidente que ve cómo el club puede lograr otro hito más: el de ver a su equipo Juvenil en la máxima categoría del fútbol madrileño y nacional.

Aún así, no sé sorprende. Y para ello nos cuenta una anécdota: «Me voy a remitir a las palabras que le dije a un padre en la temporada 2007/2008: creamos el primer equipo del club, el equipo senior, en la temporada 2005/2006. Al preguntarme el padre por cuál era el objetivo deportivo del club, yo le contesté que no sabía cuándo pero que estaba convencido que algún día nuestro primer equipo estaría en Tercera División. Siete años después lo conseguimos».

Seguidamente la explicación de la anécdota no para, donde la ambición vuelve a convivir con la cautela: «tenemos claro que como club queremos llegar al mundo del fútbol profesional pero sabemos que en el fútbol 2 + 2 no siempre son 4». Una anécdota que sirve para poner en valor el trabajo de la gente del club, como bien comenta, y para afirmar que, al igual que pasaría con el primer equipo «sabíamos que algún día podíamos llegar a la División de Honor Juvenil».

Un hombre sale a la palestra por parte de un servidor: el de Juan Manuel Aranguez, técnico del Juvenil A del club. Hombre que conocía Alfredo «desde hace tiempo». La coherencia, afirma el presidente, fue clave para que el míster asumiera los mandos de una de las naves más difíciles de pilotar en cualquier club. Refrenda el trabajo del técnico y le agradece su trabajo, como competidor y formador, en la preparación de los chicos para ayudar al filial y al primer equipo.

Sin embargo, cuando le preguntamos por si ha hablado con los jugadores, la cautela alcanza su máxima expresión: «no les he dicho absolutamente nada», afirma con rotundidad, para luego seguir:» soy hombre de fútbol, y hasta que no se consiguen las cosas, por muy cerca que estén, no sirven de nada». Sabe que los jugadores son conscientes de que el club y su presidente les apoya. Existe esa satisfacción contenida por el trabajo bien hecho durante la temporada, pero es consciente de que aún no se ha logrado el objetivo final.

Respecto a si acudirá al partido aplazado contra el Alcobendas-Levitt, aquel que puede decantar el ascenso, Alfredo afirma que «si su trabajo se lo permite estará allí (en Valdelasfuentes) porque para nosotros es un hecho histórico el que por primera vez podemos llegar a competir en División de Honor». No se olvida del rival que tendrá enfrente, como hombre de fútbol, apelando al dicho de que en este deporte no hay rival pequeño: «seguro que el Alcobendas-Levitt nos lo pondrá complicado».

Aún así, el optimismo se ha instaurado en el presidente, que ve que puede añadir un éxito más a un club que cuenta con 54 equipos esta temporada. Y es que sólo 23 minutos separan al Móstoles URJC del ascenso. 23 minutos para saber si los chicos del Juvenil A serán felices.