Hoy en JuvenilDH tengo el placer de entrevistar a Adrián Román, entrenador del juvenil «A» de Los Yébenes-San Bruno. El histórico de Aluche, que jugará por primera vez en División de Honor en sus 50 años de historia. A lo largo de la conversación, escucho a un entrenador y a una persona que empezó muy joven en este club madrileño, con muchísima ilusión viendo entrenar al primer equipo cuando alcanzó la Tercera División. A la petición de colaborar, le siguió por confianza dirigir al juvenil «B», y poco después el encargo de sentarse en el banquillo del juvenil «A». Sobran las palabras: ascenso de preferente a autonómica, de autonómica a nacional y de ahí a División de Honor.

Y es que este míster se propone disfrutar compitiendo cada temporada. Así lo transmite a su plantilla sin importar la categoría. Equipos ejemplo de compromiso, unidad, tranquilidad y trabajo, Adrián Román hace que sus equipos sepan a lo que juegan, y bajo esos principios de trabajo, constancia y tranquilidad les damos la bienvenida a la máxima categoría del fútbol juvenil, la DH5 de División de Honor.

Pregunta: ¿Cómo es el Adrián Román, entrenador de Los Yébenes juvenil?

Respuesta: Soy una persona trabajadora que empezó a entrenar en el club en el que jugaba de pequeño en el juvenil “B”. En el mes de noviembre o diciembre, el entrenador del juvenil “A” dimite y el Director Deportivo me propone hacerme cargo del primer juvenil. Ese año nos salvamos, y al renovar un directivo me dijo: «en la historia de este club sólo hemos conseguido 51 puntos en categoría preferente». En el cuerpo técnico nos dijimos “a ver si lo superamos” y es año lo conseguimos con 58 puntos.

La temporada siguiente nos quedamos a las puertas del ascenso, fue un año difícil, con un grupo impar en el que subían los mejores terceros. Así era nuestro grupo (impar) y acabamos la liga con una victoria frente al Carabanchel; pensábamos que éramos los mejores terceros, pero ascendió el Trival.

Al año siguiente después del chasco de tenerlo en la mano y no poder, el bloque de la casa se quedó. Ascendimos con 90 puntos en preferente y al año siguiente, nuestro primer año en autonómica, ascendemos directamente a nacional. La temporada pasada con todas las dificultades que tuvimos no puedo ser, y este año, con la temporada que hemos hecho lo hemos conseguido.

 P: Desde tu perspectiva como entrenador en Los Yébenes ¿Cómo está cambiando el fútbol modesto en los últimos años?

R: Es verdad que esta cambiando. En los Yébenes por ejemplo el cambio ha sido muy rápido. Se están adaptando y se está haciendo cada vez mejor. La directiva hace más esfuerzos. Al principio cuando entré en el club, todo era muy modesto; poco material, lo justo y necesario, así como balones. Actualmente no tenemos que envidiar a ningún club. Es cierto que tenemos que compartir campo, pero de lo que era el club cuando entré a ahora ha evolucionado para bien.

Dentro de lo que pueden te dan todas las facilidades, todos los recursos, todo lo que está en su mano, cuando antes era más de barrio. Han visto las categorías y los equipos, y quieren apostar en ese sentido. Dentro de nuestras limitaciones hacemos todos los esfuerzos posibles. Llegan directivos nuevos, sabía nueva que viene bien. El año que subimos a autonómica nos dieron la enhorabuena, pero no tenías esa presión por los resultados; se comentaba: “bueno, si el año que viene tenemos que descender, pues no pasa nada, somos Los Yébenes, subes, bajas y es un orgullo”.

El año que ascendimos a nacional, había líneas en juveniles. Nos planteábamos disfrutar de la categoría y si se desciende pues no pasa nada. Es lo que tiene este club, que no te meten nada de presión. En los momentos malos te dicen: “nada, no te preocupes, si quedáis arriba bien, y si no pues que se le va a hacer, lo hemos hecho lo mejor posible”. Todo eso tiene sus cosas buenas y malas, pero se han adaptado bien a la categoría y a lo que requiere. Evidentemente todo se pude mejorar, pero yo creo que esa evolución ha sido buena y siempre se pude mejorar todavía más.

P: ¿De qué forma recibes el proyecto con el juvenil “A”?

R: Cuando ficho por los Yébenes, me estaba sacando el carnet nacional. Curiosamente el que vino para llevar el juvenil “A” venía del Trival también. Ese fue el año en que el primer equipo ascendió a Tercera División por primera vez. Yo era joven y con mucha ilusión iba a ver al primer equipo entrenar. Un día el director deportivo me dijo que si quería echar una mano en los entrenamientos. Empecé a colaborar con el juvenil “B” y con el primer equipo, y cuando el entrenador del juvenil “A” dimite me proponen hacerme cargo del equipo; no podía rechazarlo, era dejar la segunda juvenil por preferente y así sucedió todo. Es un club que cuenta mucho con la gente de la casa o al menos lo intenta.

P: ¿El pasado jueves tras la reunión de la RFFM se confirmaba definitivamente los ascensos atípicos de esta temporada? ¿Cómo ha vivido el equipo esa situación?

R: Pues ha sido muy agridulce en todos los aspectos, pero sobre todo la celebración, es lo que pensamos todos. Habría sido la leche para un club de barrio celebrarlo en casa en nuestra última jornada contra el Real Madrid. Imagínate lo que hubiera sido. Llevábamos muy buena dinámica y acabar la temporada contra el Madrid y celebrar el ascenso… Al final fue una gran alegría, pero quedó soso por redes sociales.

Al final fue raro porque cuando lo celebramos, a los dos o tres días un jugador del equipo pasó el comunicado de RFEF y nos echamos las manos a la cabeza con mensajes tipo: “no puede ser, nos han quitado  el ascenso, hubo un poco de decepción. Afortunadamente a los dos días les pasamos el comunicado definitivo y todo el mundo de nuevo contento. Son cosas que no sabes si pasan tan solo una vez en la vida y te gustaría hacerlo a lo grande, abrazándonos y celebrándolo por todo lo alto, pero ha tocado así, y no hay que darle más vueltas.

P: La temporada no empezó del todo bien para el equipo, pero aun así conseguís 18 puntos en la primera vuelta y otros 18 (de 24) en la segunda, con solo 8 jornadas disputadas. ¿Cómo valorarías la temporada?

R: La temporada fue ascendente y muy currada por todo el equipo. Los inicios de temporada en Los Yébenes suelen ser difíciles. Los chavales se incorporan más tarde, suele preferir canteras u otros equipos más llamativos donde les hacen algunas tretas y al final les terminan convenciendo. Cuando esos equipos les descartan, suelen venir mucho a nosotros.

Por ejemplo, Jorge Lorenzo el pichichi del equipo este año, llegó en la jornada 3, y venía de probar en equipos de Nacional; fue un descarte que iba a firmar por un equipo de Autonómica, nosotros no teníamos delantero y cuando me entere le llamé; se podría decir que vino de rebote, no vino a probar ni nada, y como él otros muchos, como Juan Carlos Santos; muchos vienen así, buscando equipo y acaban firmando con nosotros.

Al final la confección de la plantilla es muy complicada y plantear un modelo de juego sin saber que jugadores específicos tienes es complicado. El año pasado nos costó mucho más adaptarnos porque el salto ha sido muy rápido, de preferente a autonómica, donde se nota mucho la preparación de partidos de los rivales, la calidad de los jugadores, etc.

Este año en nacional, creo que tanto el cuerpo técnico como los jugadores que han renovado nos hemos sabido acoplar mucho más rápido; entre todos hemos venido a sumar, y cuando todo el mundo suma, suma y suma, y llegaba una racha con malos resultados, el vestuario no decía otra cosa que nos íbamos a salvar, manteníamos la tranquilidad y seguíamos trabajando. Entrenábamos el lunes como si fuéramos los primeros y así es muy fácil que el equipo evolucione como ha hecho.

P: ¿Cuál es el punto de inflexión esta temporada?

R: En la última jornada de la primera vuelta perdemos 2-3 contra el Canillas, de una manera que nos supo muy mal a todos. No nos pasó por encima pero se nos fue el partido por detalles. Si llegamos a ganar nos íbamos la primera vuelta con 21 puntos que eran muy importantes. Veníamos de un partido contra el Madrid que habíamos perdido 2-0 en Valdebebas; dominaron el partido, pero no nos aplastaron, le competimos dentro de la diferencia entre equipos; veníamos con muy buena dinámica y aquél partido fue un bajón del que el vestuario supo levantarse el lunes.

El partido de Majadahonda, el primero de la segunda vuelta cambio el chip. En el minuto 25 de la primera parte expulsan a Loren, nuestro máximo goleador. Estando con uno menos marcamos el 1-0. Nos vamos al descanso con el equipo agotado, porque somos un equipo donde hay mucha transición, mucho ritmo.

En la segunda parte salimos y a los 10-15 minutos marcamos el 2-0 y seguimos a máxima intensidad. Nos marcaron el 2-1 en el minuto 92, pero esa victoria la celebramos como lo nunca visto, ya sabíamos a lo que jugamos.

De ahí fuimos a Torrejón, campo complicado donde nos empataron en el 90 de penalti. De ahí al Cerro del Espino donde ganamos al Atlético de Madrid; sabíamos a qué jugábamos, estábamos tranquilos y no había nervios, aunque tuviéramos minutos malos. Cambiábamos, hablamos dos cosas, cambiábamos lo que había que tocar y ya está, y esa evolución ha sido tremenda y ascendente.

El partido del Canillas al final nos reafirma, nos toca esa fibra. Veníamos con buenas sensaciones. El mes de diciembre fue: empate cero con el Atlético Madrileño en el Cerro del Espino, 80 minutos dominamos y los últimos 10 nos dominó el Atleti. Después el Trival, un equipo muy potente que ha estado prácticamente en la misma posición toda la liga salvo un par de jornadas, y también le ganamos. Vamos a Valdebebas y la sensación no es que nos domina el Madrid, hemos competido dentro de lo que cabe.

Hicimos una pequeña pretemporada en Navidades, y todo el grupo estaba muy bien y en Majadahonda el equipo salió a demostrarlo. A partir de ese momento los entrenamientos y partidos han sido facilísimos de plantear pero sobre todo por el equipo. Ellos mismo decían: “podemos con cualquiera”. Nos sentíamos cómodos en el campo, podíamos competir a cualquiera que viniera a jugar.

Al final esa confianza, la tranquilidad de que la directiva no nos metía ni una chispa de presión, ni si quiera al principio cuando entramos en descenso, nos decían: “venga, no os desaniméis, seguir trabajando como lo estáis haciendo”.

La plantilla no es excesivamente larga, pero más o menos todos tenían mucha participación, lo que nos ha hecho un equipo muy competitivo, con las ideas muy claras y que todo el mundo que entraba tenía ese pequeño ritmo que nos permitía competir muy bien.

P: ¿Cuál era vuestro objetivo de la temporada? ¿Cuándo os dais cuenta de que la posibilidad del ascenso está ahí?

R: El objetivo del cuerpo técnico desde el inicio fue estabilizarnos en Nacional, intentar mantenernos y ser un equipo definido como de nacional, ese era el objetivo. Para mí en todos los equipos los objetivos son: en la primera vuelta, hacer una vuelta buena y para la segunda le dije al equipo: “como tenemos 18 puntos, vamos a intentar hacer un mes y medio muy bueno, de trabajo y entrenamiento máximo, y vamos a pasar el último mes y medio, dos meses relajados, sabiendo que estamos salvados y disfrutar la categoría de verdad, jugando todos”.

Ahora me está diciendo mucha gente que la División de Honor es para disfrutarla, pero sinceramente, si pierdo todos los partidos yo no disfruto. Los disfruto compitiendo; has competido, has luchado y hoy pierdes, mañana ganas y al siguiente empatas.

P: ¿Qué le pide este entrenador a la plantilla? ¿Cómo animaba el míster al plantear los partidos?

R: Que compitan con máxima intensidad desde que salimos a calentar hasta el final del partido, que seamos competitivos en todo momento, y que cada día tenemos que ser mejor que el día anterior.

Hemos tratado a todos los equipos igual, desde el último al primero. Hay equipos mejores que otros por muchos motivos, pero nuestro objetivo es intentar ganar a todos. Hay que ser realistas, hay partidos más complicados que otros.

Yo no salgo al campo a plantear un partido para que no nos goleen, hemos planteado los partidos de la misma forma. No queremos dar el mensaje a los jugadores de: hoy tenéis que tener miedo al rival y mañana no, a unos equipos si y a otros no, son todos son iguales, son once chavales como vosotros, que tienen unas cualidades. Nosotros tenemos otras, y tenemos que ser mejores que ellos. Ellos tienen su fútbol, y nosotros en el nuestro vamos a intentar ser los mejores también. No hay más, eso es lo que hemos hecho en todos y cada uno de los partidos.

P: ¿Cuál es el secreto de este equipo juvenil que asciende de manera tan imparable?

R: “Si lo supiera tendría la exclusiva y me haría rico”, se ríe. No te sé decir, pero yo creo que ha sido el trabajo, la constancia y la tranquilidad. Creo que en todo trabajo y en la vida estar tranquilo te ayuda a hacer las cosas bien. Cuando estas con la presión de ganar o del descenso, obviamente te cuesta más, porque nadie quiere descender. Creo que una de las claves es esa; aquí hay mucha tranquilidad, nunca se meten en tu trabajo, nunca te ponen la zancadilla, todo el mundo trabaja para lo mismo, que los chavales estén a gusto.

Al final se trata de eso, como a los chavales les cuesta un poco más venir aquí, una de las cosas que nos gusta cuando salen de aquí es que piensen: “cuando yo lo veía desde fuera a los Yébenes nadie quería ir”, ese es el mensaje que queremos dar, el que entra aquí luego le cuesta salir porque está a gusto, al menos así es como yo lo veo.

La gente está cómoda, sin presión, te dan lo que pueden y las claves son esas. Al cuerpo técnico le estoy súper agradecido, y la plantilla también, porque han trabajado muchísimo, por unos motivos o por otros, les hemos picado para que vean que aquí valen. Algunos han sido de la casa desde pequeños, y que mejor que llevar a tu equipo del barrio, de toda la vida a la máxima categoría. Ese tipo de cosas suponen un plus, lo hacemos lo mejor que podemos, vamos con intensidad, estamos tranquilos y si tienes un día malo, que la respuesta no sea: “como tengo diez jugadores más tú al banquillo y no juegas”; esa tranquilidad también llega al jugador, eso es importante.

P: ¿Qué esperáis de la División de Honor la próxima temporada?

R: Lo primer como va a ser. He seguido y he visto algunos partidos, por jugadores, amigos etc. Con el Burgos jugamos el año pasado en pretemporada y ganamos, y es el equipo que está actualmente en División de Honor. Tendremos que esperar a ver cuándo podemos empezar y ponernos a trabajar.

P: Un mensaje para aficionados y compañeros:

R: Para el año que viene seguiremos trabajando, que sigan ilusionándose con el juvenil, que sigan apoyando a los chicos que sigan apostando por este club. Se están haciendo bien las cosas, hay ilusión, los chicos ven que vienen equipos como Real Madrid o Atlético de Madrid y este año es un año especial, no siempre se asciende a División de Honor y que se sigan ilusionando con el equipo y que vengan a animarnos.

Foto de portada: Los Yébenes