En Navidades todos nos volvemos un poco melancólicos. Es una época de reencuentros y de rememorar tiempos pasados que generalmente nos parecieron mejores, como dice la canción. No es visible, pero todos sabemos que existe una nostalgia que flota en el ambiente. Una nostalgia que nos hace echar la vista hacia atrás, y que busca terminar el año encontrando momentos positivos en el subconsciente, esperando que esos recuerdos puedan repetirse en un futuro no muy lejano del año venidero. Pues bien, este es el ejercicio que deberían hacer todos los atléticos que han seguido al filial juvenil del Atlético de Madrid durante este año 2019.

Si yo fuera Carlos González (entrenador del Atlético de Madrid) haría memoria, aunque fuera un tiempo muy breve, porque me lo habría ganado. Y empezaría a repasar por unos minutos todos los méritos cosechados durante este período. Si ya los antecedentes de la campaña anterior 17/18, en la que el Atlético de Madrid se proclamó campeón, eran buenos, los pronósticos que podían vislumbrarse a principios del 2019 como mínimo han sido igual de meritorios.

Los datos dicen que el Atlético de Madrid ha sido el claro dominador de este Grupo 5 de División de Honor a lo largo de los últimos 365 días.

Los colchoneros se proclamaron por segunda vez consecutiva vencedores del campeonato nacional de Liga. Título que, en palabras de Zinedine Zidane, ”es más difícil de conseguir que la Champions League”. La explicación es sencilla, y reside en mantener la regularidad que te exigen durante nueve meses el resto de clubes, sabedores de que eres el equipo a batir.

En consecuencia, estos basan todos sus esfuerzos en derrotarte, lo que les otorga mucho prestigio y repercusión mediática. No es fácil mantener este nivel de regularidad, ya que implica un nivel de concentración máximo durante un tramo muy largo de tiempo.

Este es el secreto por la cual el Juvenil ‘A’ del Atlético de Madrid no perdió ni un solo un partido durante la campaña pasada, dejándose únicamente en el camino 8 puntos de 90 posibles (2 de ellos siendo ya campeón). Y 4 más en enfrentamientos directos con su enemigo de la capital, el Real Madrid, al que no consiguió batir pero aventajó en tres puntos gracias esa fiabilidad en la carrera de fondo que suponen los 28 partidos restantes del grupo.

Los madridistas más aférrimos se acordarán de aquella famosa jugada del Cerro del Espino en la que el árbitro señaló un penalti discutido a favor del Atlético de Madrid en los instantes finales del encuentro, y que pudo haber cambiado el signo de la competición.

Pero si mezclas esa pequeña dosis de suerte de la que hablan todos los entrenadores, cuando en los momentos clave la fortuna te sonríe, y además esta coincide en el tiempo con una de las mejores generaciones de la cantera atlética, la historia se escribe sola.

De hecho, la plantilla del filial sub-19 rojiblanco me recuerda a aquella del Leicester City campeón de la Premier League 2015/2016. No por el factor sorpresa que convirtió la campaña de los ‘foxes’ en una de las mayores gestas deportivas que recordaremos, sino por la relevancia de jugadores concretos en posiciones específicas del campo. Todos nos acordamos con cierta añoranza, y casi de memoria recitamos la alineación del Leicester campeón. Igual que recordamos varios nombres del Atlético de Madrid 2018/2019.

Aquel 1-4-4-2 de los de Ranieri eran tan reconocido como el de los de Carlos González. Un sistema que podía eliminar una referencia arriba, y mutar a un 1-4-3-3 perfectamente. Como en aquel Leicester, a todos nos vienen a la cabeza los nombres de Kasper Schmeichel, Kanté, Mahrez, Okazaki, Jamie Vardy…

Pero cómo olvidarnos de los Saldaña, Germán Valera, ‘Roro’ Riquelme, Cedric… Y cómo una persona en su sano juicio va a quitar un delantero si tus hombres más próximos al gol son Sergio Camello y Alberto Salido… Unos jugadores hechos a medida para un sistema que entendían a la perfección y que representaba tan fielmente la esencia del primer equipo.

Por supuesto, la lista de efectivos de aquella plantilla del Atlético de Madrid tenía un fondo de armario más amplio y con mejores dotes técnicas que aquel Leicester en el que se conocían los cambios y el minuto en el iban a ingresar en el césped. Una larga lista confecciona ese fondo de armario que alternaba titularidades con estancias en el banquillo: Ricard Sánchez, Fernando Medrano, Sanabria, Nacho Quintana, Óscar Castro, Rubén del Campo

Un nivel tan alto el de la cantera rojiblanca que ha permitido seguir una línea de continuidad este año en el filial de 2ºB del conjunto colchonero. En el Atlético de Madrid ‘B’ se pasean por el Grupo 1 de la categoría de bronce del fútbol español hasta diez integrantes de la plantilla campeona de División de Honor de la temporada pasada.

Pero el Atlético de Madrid no solo busca resultados y apostar por futbolistas en su último año de juvenil. El ‘Zamora’ de la categoría, Saldaña, Adrián Cova, Óscar Castro y Nacho Quintana son algunos nombres que repiten esta temporada, pero que fueron parte más que importante el año pasado siendo de segundo año.

Caso parecido al de Mario Soriano. Una de las mayores perlas de la academia compartida entre en el Cerro del Espino y el Wanda Alcalá ya juega en el primer equipo juvenil del Atlético de Madrid sin haber cumplido los 18 años. Y esto solo lo hace posible una metodología de enseñanza, aprendizaje y de un nivel competitivo como la que se implanta en la casa rojiblanca desde que los chicos son Prebenjamines.

Por este motivo, el Atlético de Madrid es el único club con dos representantes en División de Honor: el Atlético Madrileño en el Grupo 7 valenciano y este del grupo madrileño.

Y por eso la generación heredada del año pasado ha mantenido el nivel este año en División de Honor. Con un partido menos, pero el Atlético de Madrid ha cerrado este año 2019 como líder en solitario de la categoría y manteniendo el pulso en lo más alto de la tabla con su máximo enemigo de la capital: el Real Madrid.

Un Atlético de Madrid 2019/2020 que pareció no adaptarse de la mejor forma a la categoría en septiembre, pero que ha demostrado otra virtud no conocida hasta la fecha: la paciencia y la tranquilidad cuando las pintan relativamente feas.

Con trabajo y sin levantar la voz ni encender las alarmas ha llegado a Navidades en una línea ascendente, demostrando que las notas no se ponen en septiembre, sino en junio.

Apariciones de este nuevo proyecto como Gonzalo Camello, Marco Moreno, Alberto Soto, Diego Lorenzo o Marc Tenas nos harán estar en vilo hasta el final de liga para ver si son capaces de revalidar el título.

Lo que sí es seguro es que la cantera del Atlético de Madrid es una de las más prolíficas del fútbol español y que el futuro del conjunto de la Rivera del Manzanares no desaparecerá tan rápido como lo hace la que hasta hace pocos años fue su casa en pleno Paseo de los Melancólicos.

Hace tiempo que la campaña publicitaria cambió. Hace tiempo que al niño ya no le hace falta preguntar a papá «por qué son del ‘Atleti'».

¡Feliz Navidad a todos!